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DESPERTA FERRO...!

El otro día vi (casi devoré con fruición) una serie documental sobre la transición española.
Más de una docena de capítulos.
Soy asín de vicioso y pervertido, que le voy a hacer.
Me hipnotizó el episodio del atentado contra el almirante Carrero Blanco. 
Para el neófito en el tema... se podía deducir fácilmente del documental, que en aquellos momentos España estuvo a punto de sufrir una crisis política muy grave. 
Los franquistas insultando al general Gutiérrez Mellado… el ejército acuartelado… De hecho aquel atentado fue un durísimo golpe a la salud mental y física de Franco.
Incluso a la ETA de entonces uno no podía dejarla de ver con buenos ojos… sentir cierta simpatía. Es un decir.
desperta ferro


El documental de la transición hacía referencia a los primeros años de la década de 1970.
En aquella época no existían los derechos llamados "sociales" o de segunda generación, propios del Estado del Bienestar, como solapamiento a los genéricos expuestos en la Declaración Universal de 1789, de los que ya, mejor ni hablar. La economía era muy muy básica. No había apertura al exterior. Predominaba el sentimiento de la autarquía, en resumen, era una situación muy frustrante.
  Sin embargo eso ha cambiado mucho, cosa evidente para todos.
  Tras el “milagro Español de los 80” y el "a España no la va a reconocer ni la madre que la parió", hemos pasado (que cosas) de “la economía va bien", al “Estamos en la Champions League”
  Y en estos momentos, estamos en la muy popular… “Con la que está cayendo”.
  Bueno, ahora, los vascos y las vascas tienen parlamento propio, policía propia, escuelas para enseñar el euskera propias, etc, etc. Se dan por saco unos a otros como solo se hace en la piel de Toro, se divierten, se ríen de si mismos.
  En fin, chicos, al parecer han dejado por fin de ser un pueblo oprimido.
  Y… ETA parece que, definitivamente, abandonará las armas. Ojalá lo veamos.
Alguien se acuerda de ETA…? ¿Del plan Ibarretxe…?
¿De los años de plomo…?
¿De la locura de ETA..?
¿de Tomás y Valiente?
¿De Carmen Tagle…?
¿de Gregorio Ordóñez…? ¿de Fernando Múgica…?
¿Del Basta Ya de Miguel Ángel Blanco….?
¿De los cientos y cientos mas de desgraciados que les quitaron todo y de los miles a los que les amargaron al vida para siempre…?
 Yo no.
 Y no sabéis lo que me duele reconocerlo. Pero así son las cosas. La vida sigue.
 Todo aquello ahora está olvidado, o aparcado de momento, ya veremos. Ya veremos.
 Y lo curioso es que ahora uno de nuestros principales problemas no parece que sean ETA y el País Vasco, pues los vascos y las vascas, han aparcado la locura nacionalista (o por lo menos eso parece) y se están dedicando muy inteligentemente a hacer lo que verdaderamente importa.
  Salir del agujero.
  Que lo de la patria y la opresión extranjera está muy bien, oyes. Pero si no hay tela que cortar, vamos mal.
  Y… vaya, vaya. Parece que lo están haciendo mejor que nadie.  Fíjate.
  Y ahora… Ahora, tenemos otro problema.
  Diossss… otro “pueblo oprimido”.
  Bueno, otro, por llamarlo de alguna manera.
  Porque yo… yo ya no sé cómo llamar a tanta estulticia junta.
  Casi es más una obra del Valle Inclán. Esperpento puro.
  Otro “pueblo oprimido” que se ha convertido en la última década en un sainete de despropósitos, y brindis al sol. Pero… por lo menos estos no se cargan a nadie.
  Yo… carallo… que nadie se me ofenda, pero es que me meo de la risa últimamente.
  Desde el tripartito y aquellos despropósitos (vaya jartá de reír con el Carod Rovira y compañía)
  Hasta la situación actual con… con… Asterix, Obelix, Ideafix… y Asurenceturix…
  Es que… no me digáis que no os recuerdan a una las historietas de Uderzo y Goscinny.
  Por favor… yo es que voy a carcajada limpia.
  Pero chicos… si nos estamos puliendo el planeta, el único que tenemos.
¿De verdad vale la pena perder el tiempo en besar banderas…?
¿No tenemos otros problemas más acuciantes que resolver…?
 Me da igual que sean la vasca, la española, la catalana…
 Menudo montón de estiércol, las banderas, las patrias, los nacionalismos, la honra y el el Sursum Corda.
  Si además… no es por nada, (y no sé si os habéis dado cuenta) pero le estamos besando el culo a la estela Alemana que es la que está aflojando la tela.
  Bueno… Al grano, que me disperso.
  Al parecer ahora tenemos un problema que se llama Cataluña.
  El nacionalismo Catalán.
  Ese que siempre habíamos admirado.
  Ese que entronizó Jordi Pujol con aquello de “antes renuncio a todo lo que para mi supone Cataluña si la idea de Cataluña tiene que costar una sola vida humana”
  Aquel que frenó a Terra Lliure antes de que empezase a matar y se convirtiese en otra ETA.
  Ya ni siquiera quiero entrar en los planteamientos, los procesos las reivindicaciones… Es que me parecen todas tan pueriles, tan infantiles...
  El continuo manoseo de las cifras, del supuesto expolio, del victimismo continuo…
  Claro que si señores.
  Paga más el que mas tiene. A eso se le denomina imposición directa y atiende a conceptos como la progresividad fiscal y a políticas de distribución de riqueza.
  Es la base del estado moderno y del estado del bienestar.
  A ver…
  Como gano más que mi vecino, cuando subimos los dos al autobús yo tengo derecho a ir sentado y el no. Es que aportas menos, oyes, y lo siento, tienes que ir de pie.
 (Y de paso le digo a otro que está también sentado a mi lado que estos que van de pie son todos unos vagos y unos manirrotos. O sea, Calvinismo.)
 “Es que no tenemos infraestructuras”
  Bueno. Pero no pueden negar que no han tenido dinero. Lo que pasa es que se ha invertido en otras partidas.
“Fer País” es algo muy caro ( y de lo que vive mucha gente, no nos engañemos)
 Y esa ha sido su decisión señores.
  Hombre, puedo entender el cabreo en algunas ocasiones con el despilfarro… que la pela es la pela. Pero ese cabreo lo tenemos todos. Vamos, no me jodas.
  Es que es de Perogrullo.
  Y además hay más comunidades que aportan más que Cataluña. Y no pasa nada.
  Que aquí lo que hay son ganas de “tocar pelo” de verdad, de montarse el chiringuito Per Secula Seculorum… y se están aprovechando de los sentimientos y la bonhomía de la mayoría de la población de Cataluña. Que por lo demás suele ser gente genial.
  Es que… es que paso hasta de la inmersión lingüística.
 Tiene bemoles que –por regla general- los hijos de la élite catalana vayan a colegios donde la lengua vehicular suele ser el inglés. Esos si que saben.
  Y… como no. Además está el tema de las cuentas bancarias y negocios multimillonarios en “territorios de ultramar”.
  La descendencia del “Padre de la Patria” es de órdago. Sus hijos son todos unos fieras, propios de Dallas ó Falcon Crest.
  Self Made Man, sin duda.
  Con apenas unas horas semanales dedicadas a las finanzas han multiplicado el patrimonio familiar como el milagro de los panes y los peces. Multimillonarios todos ellos. Que cracks.
   Y el actual “Gran Timonel”… resulta que tenía cuentas “helvéticas” de las que.. ¡Oh…! ¡Sorpresa…! Era autorizado y por tanto beneficiario.
  Que casualidad que todo ha sido prescrito por el juez “garante del orden” de turno.
  Y… vaya por Dios, ahora no se fía del Estado Español. El mismo al que le pidió cobijo para no acabar procesado.
  Y se lo dieron… al fin al cabo… son todos colegas, hombre. Faltaría más.
  En fin… Sólo esto daría también para otra tertulia entera.
  Mi única conclusión es que los catalanes no se merecen a la mayoría de sus dirigentes.
  Porque, no creo que la independencia de Cataluña sea algo imposible.
  Mas bien lo contrario.
  Sentimiento y destino son solo uno.
  Y con ganas y tiempo… todo acaba saliendo.
  Y... "a mas a mas"  todas las aspiraciones son lícitas... El unico límite de nuestros derechos  es el respeto de los ajenos. Mientras eso se cumpla, todo vale. Qeu para eso estamos en un país libre.
  Pero… para lidiar con esos “destinos” hacen falta “manos limpias”.
  E información autentica sin manipulación. DEMOCRACIA con mayúsculas.
  Y yo no veo ni a una ni a otra. Ni limpieza ni democracia.
  Empezando por los patrimonios de los dirigentes y acabando por la democracia basada en otra ley electoral y otra ley de financiación de partidos políticos.
  Solo veo manipulación torticera, la misma cantinela que me recuerda a la génesis de los nacionalismos más oscuros.
  No nos engañemos… Los nacionalismos no han dado –digámoslo de manera suave- las etapas más brillantes de la historia conocida. Para que nos vamos a engañar.
  Curiosamente parece ser, que lo mismo opinan el resto de los españolitos acerca de sus problemas y sus soluciones: Dirigentes con manos limpias y DEMOCRACIA con mayúsculas.
  Y se repiten también cosas parecidas: cuentas corrientes, negocios y sobres.
  Queeeee casualidad… Si al final no vamos a ser tan distintos, ni nuestros problemas tan diferentes.
  ¡Ah… nuestras elites! 
  Que lindo.
  En fin… que volviendo al tema de Cataluña... a mi es que la verdad me entristece mucho.
  Entiendo y hablo muy aceptablemente el Catalán (y no sólo en la intimidad)
  Y me confieso un enamorado de Cataluña. O por lo menos lo era, ya no lo tengo muy claro.
  Mi padre nació en la Ciudad Condal.
  Por su trabajo visitaba mucho toda Cataluña, aunque nunca llegamos a vivir allí.
  Adoraba a los Catalanes.
  Su cultura, su comida, su postura ante la vida.
  “Como trabaja esta gente, hijo, y como saben vender lo que hacen” me decía.
  Con el tiempo, y tras acompañarlo en muchos viajes cuando el colegio me lo permitía, me contagió ese amor por aquella esquina del Mediterraneo.
Me contaba historias acerca de la historia de Cataluña.
Cuando salíamos del Hotel Lauria de Tarragona nos acercábamos a las murallas o incluso visitamos el Puente del Diablo y me relataba el pasado de aquellas tierras.
  La colonizacion Romana... La Alta Edad Media...
Me contaba cosas de Los Almogávares. La infantería de choque de la Corona de Aragón. Con sus ondas, piedras y una extrema fiereza aterrorizaban a cualquier fuerza militar del Mare Nostrum con el grito de...
“¡Desperta Ferro…!”
Gente brava y con arrestos aquellos Catalanes del Medievo.
Me hablaba de la Revolución Industrial en Cataluña, de su burguesía emprendedora.
De su tradición comercial y empresarial.
Recuerdo -desde el documental del que os hablaba al principio de estas líneas-, como me maravillaba también siendo muy niño, de aquella Cataluña del tardofranquismo.
Aquella Cataluña que por las calles gritaba aquello de:
“¡ LLibertat, Amnistía i Estatut D’Autonomía…!”
Eran valientes.  Como los Almogávares.
Y tanto. Los tenían bien puestos.
Pues detrás siempre iban “los grises” porra en mano.
Y por aquel entonces las fuerzas del orden no tenían los miramientos de ahora.
Y no digamos las cárceles.
Me acuerdo también del “Pá amb Tumaca” en cualquier bar de carretera.
Del Suquet de Peix de las Casas de Alcanar.
De los Calçots en Valls.
Caragols a la Llauna en La Seu D’Urgell.
Aquellas Masías de Lerida reconvertidas a Restaurantes.
Como se comía, madre mía, como se comía… Que locales y que servicio. Era increíble.
El Fricandó…
Vedella amb bolets…
Cap i Pota…
Rostit…
Mar i Muntanya…
Algo tan sencillo como la Butifarra amb Montjetes.
O una buena coca de Recapte amb escalibada.
Y los pueblos centenarios provenientes de aquella Cataluña Medieval…
Peratallada.
Besalú.
Pals.
Rosas. Ampuria Brava.
La costa Brava... Aahhh... La Costa Brava.
Los Castellers, Els Correfocs, Els Bous al Carrer..
Y… como no.
BARCELONA.
El Tibidabo. Montjuich, El parque Güell. Las Ramblas.
La Boquería.
La Sagrada Familia.
CATALUÑA ERA LA LUZ. 
El resto… oscuridad.
Aquello era Europa.
La España que quedaba a sus espaldas… un pueblo.
Estudias o diseñas.
COSMOPOLISMO.
También con mayúsculas.
Y después... las Olimpíadas: Barcelona ‘92.
Como cambió la ciudad.
Que bien lo hicieron.
Pasó de ser una ciudad de espaldas al mar a una ciudad con el mar como bandera.
Fue algo excepcional.
Dios Santo. Esa gente si que se lo montaba bien.
Que bien lo hacían todo.
Por aquel entonces mi padre ya no andaba muy bien de salud.
Recuerdo que le llamé, el día que visité el estadio Olímpico, en plena locura de los juegos. Era una explosión de alegría y de pura vida por todas partes, miraras por donde miraras.
“Que suerte tienes hijo. Has podido ver unas Olimpiadas... ¡Y en Barcelona...! ¡Nada menos...!  ¡Disfrútalas...!
Nunca lo olvidaras”.
No era muy consciente por entonces de cuanta razón tenía mi padre, de cuantas veces me acordaria de aquellas palabras.
Y me pregunto donde está aquella Cataluña que adorábamos ambos... ¿Sigue ahí?
Me pregunto qué pensaría ahora mi padre, el pobre, si levantara la cabeza y viera a la Cataluña de ahora.
¿Se enorgullecería de ella…?
¿La entendería…?
La última  charlotada que he leído ha sido el intento de códigos de barras Catalán.
Que no ha prosperado... Por motivos obvios.
Aparte de que eso lo gestionan los yankees y no nosotros…
No hay que ser muy listo para darse cuenta de lo que podría implicar.
Que son catalanes, pero no tontos.
Desperta ferro.






2 comentarios :

  1. Tu vision de CATALUÑA ME HA LLEGADO AL CORAZÓN.
    yO TAMBIÉN SOY UN ENAMORADO D de esa parte de españa y tengo familia y amigos alli.
    a veces siento un poco de tristeza.
    No entiendo muy bien algunas cosas. Y eso que soy mas catalanista que españolista.

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  2. Gracias por tu comentario.
    No lo habia visto.
    En fin...

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